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Haz clic para escuchar a Einstein enunciando su famosa formula

 

 

El niño y el estudiante Einstein
 

    De niño, Albert Einstein, fue muy tranquilo, a sus padres les tenía muy preocupados porque no había aprendido a hablar,  lo hizo hasta los 3 años. 

    Nunca le gustó la escuela, en alguna ocasión comentó: “Como alumno no fui ni  muy bueno ni muy malo”. Siempre sintió atracción por las matemáticas y la física, eran   las únicas materias que le atraían y siempre se adelantaba al temario. 

 

Era rebelde, por su misma renuencia al colegio. En cierta ocasión Un profesor le dijo: “Eres un muchacho inteligente, Einstein, muy inteligente. Pero tienes un gran defecto: no permites que nadie te enseñe algo”.  A los profesores los inquietaba con sus preguntas pues no sabían mucho sobre la nueva física que se estudiaba en ese tiempo. Ya en la universidad, las clases le parecían un estorbo y solo asistía esporádicamente, Einstein mencionaba que: 


 “Había que meterse en la cabeza todo el programa, tanto si te gustaba como sino. Esta imposición me resultaba tan desagradable, que cuando aprobé el examen final, durante todo un año experimente cierta aversión a estudiar cualquier problema científico."     Estudiaba por su cuenta y con la ayuda de los apuntes de su amigo Marcel Grossman.

 

      La mayor parte del tiempo se la pasaba solo experimentando con la física el mundo. Siempre le gustaba estar solo, en cierta ocasión expresó lo siguiente: “Mi sentido apasionado de la justicia y la responsabilidad social ha estado siempre en claro contraste con mi escasa necesidad de contacto directo con otros seres humanos y comunidades  de hombres. Soy en verdad un  « viajero solitario » y nunca he entregado todo mi corazón a mi país, a mi casa, a mis amigos ni siquiera a mi familia más inmediata. Ante todos estos vínculos he conservado una sensación de distancia y necesidad de soledad –sentimientos que van en aumento con los años-.”
 

   Era un hombre muy sensible, amaba la naturaleza, la paz, obviamente la ciencia. Sabía hablar de todos los temas y era frecuentado para preguntársele cualquier cosa que ocurriera en esos tiempos. Lo abordaban los científicos, los reporteros, la gente común, los niños, los artistas de cine, los políticos, etc, siempre querían su opinión o su consejo. 
 

     Sin embargo, Einstein siempre fue amable a pesar de que se sorprendía por su fama y en ocasiones lo incomodaba, mencionaba que: “Lo esencial en un hombre como yo está precisamente en lo que piensa y en cómo piensa, no en lo que hace o padece”, esto, porque creía que su trabajo como físico era lo que valía la pena de él.
 

      A pesar de todo, su genialidad es excepcional por su aportación a la ciencia a pesar de sus antecedentes como estudiante. Su biógrafo, Banesh Hoffman, lo expresa mejor:
 

“La esencia de la profundidad de Einstein estuvo en su sencillez y la esencia de su ciencia radicó en su arte, en su magnífico sentido de la belleza” (...) “Lo que si tenía de especial era el toque mágico sin el que la más apasionada de las curiosidades  suele resultar totalmente ineficaz: poseía la autentica magia que trasciende la lógica y distingue al genio de la masa de hombres de menos talla, aun cuando en realidad posean mayor talento".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La presente información solo es con fines de divulgación cutural o educativa y no persigue ningún lucro.

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Hoffman Banesh, Einstein.
  • Hacyen Shahen, Realtividad para Principiantes
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